Al frente la azul bahía de Valparaiso...
al Norte un cordón de cerros de colores que permiten imaginar un puzzle con miles de casitas, con miles de puertas, ventanitas, tejados...
Mi mirada choca con más cerros con casas en distintos niveles, tantos como casas hay. Familia Kaplan-Berutti...
Cruzando esta copia del pórtico del Panteón de Roma, inmediatamente aparecen las tumbas y mausoleos de familias con apellidos conocidos. Entre las apretujadas tumbas con sus torres, cruces, ángeles, vírgenes en actitud de dolor, hay espacio para pequeños jardines y frondosos árboles de fresca sombra, bajo uno de ellos me siento para entregarme distraida a la lectura de los nombres, entonces un gran recordatorio llama mi atención:
de Don Francisco Alvarez
natural de Viana en Portugal
fue fiel esposo y amante padre,
filantrópico ciudadano y comerciante,
que con su industria acumuló
algunos bienes sin fasto ni orgullo.
Conservó hasta la muerte una vida
pura y modesta y bajó a la tumba
con la paz y la confianza
a que su vida le dio derecho,
quedando por tanto eterno el dolor
en su esposa y su hijo
por su deplorable pérdida.
Familia Francisco Alvarez
(tumba nº 44-45)
éste con una entrada más sencilla y tradicional, "Cementerio de los Disidentes", ?!...
La calle por supuesto que está adoquinada pero, a diferencia de la mayoría de las otras calles del cerro, sus adoquines están dispuesto de manera ordenada, dándole una mayor belleza.
Sentada en un pequeño banco verde de madera y apoyada a la blanca pared, con todo el sol de un día de verano a las tres de la tarde, está una mujer muy morena,
¿por qué se queda ahí si en la pared del frente está la fresca sombra?...
¿y qué hace ahí sin nada que ofrecer, qué espera con esa sonrisa?...
con mi timidez de siempre, me despido sin preguntarle nada.



