Thursday, December 06, 2007

Igual despierto cansada!


Los sueños... yo siempre soñando con escaleras, problemas con escaleras de peldaños muy altos, pasamanos inestables, espacio entre peldaños abiertos hacia el vacío, etc. y yo ahí, colgando de las barandas que bailan malévolamente... Y los baños, privados y públicos también me hacen sufrir: típico, tengo ganas de hacer pis y zas! sin puerta o la taza rebalsa de agua sucia o no hay papel higiénico o, con la urgencia que tengo, me equivoco y me meto en el de hombres, sintiendo la angustia de ser pillada. Ahora recuerdo otro tema que echa a perder mi descanso nocturno: soñar con exámenes cuando no estoy preparada, la vergüenza y humillación de sentarme ante la prueba sin saber nada. Miedos no superados. Y por esa fragilidad siempre me he sentido identificada con Felipe, el tímido, soñador y patético amigo de Mafalda.

Sunday, December 02, 2007

en el HoRIZOnTE de mi mente...

Desde la ventana puedo ver los techos de las casas y edificios de Viña, el mar gris y, en el horizonte, los cerros poblados de Valparaíso. No he podido dejar de pensar en ti. Seré honesta, no eres tú, era el “revolcón”. Cuesta salir de esta inercia y bajar hasta la playa. Hoy es un día perfecto, la mezcla perfecta de sol y brisa, para sentir la tibieza en mi piel. Supongo que si te vuelvo a llamar te va interesar verme, ¿restos de amor?... lo dudo, en el fondo es la posibilidad de llevarme a la cama (se que te gustaba), y si eso va acompañado por la confirmación de que nada más va a pasar, tú feliz y yo también. Niños corriendo, seguidos por sus padres tomados de la mano. Los perros y las bicicletas también son parte de este paseo. Artesanías a lo largo de la costanera, nada nuevo. Al fondo el sol naranjo.

Todo ser humano (y humana), cuando está postrado en cama, necesita tener a alguien que le tienda la mano con un vaso de agua y una aspirina, pero nuestros cuerpos también necesitan de otros alicientes, que de paso alimentan el ánimo y la fe. Seguro que a esta hora los botes amarillos de la Caleta Portales están ofreciendo una hermosa marina, me tiento con sacar las mismas fotos de siempre, algo nuevo puede aparecer en el encuadre. Y aquí estoy, sola y loca de ganas, sin decidirme a marcar tu número, incluso parece que lo olvidé y no pretendo confirmar esta sospecha, ¿qué pasaría si todavía lo recuerdo?....

Saturday, December 01, 2007

Lia


Lía, con tu pelo un edredón
de terciopelo,
que me pueda guarecer
si me encuentra en cueros al amanecer.
Lía entre tus labios a los míos
respirando en el vacío aprenderé
como por la boca
muere y mata el pez.
Líaste la raya
que enmaraña mi razón.
Que te quiero mucho
y es sin ton ni son.
Lías cada día con el día posterior
y entre día y día.

Lías tus miradas a mi falda
por debajo de mi espalda digo yo
que mejor que el ojo
pongas la intención.

Líame a la pata de la cama
no te quedes con las ganas de saber
cuanto amor nos cabe
de una sola vez.

Lías cigarrillos de cariño y sin papel,
para que los fume dentro de tu piel.
Lía la cruceta de esta pobre marioneta
y entre lío y lío, Lía lía.


Lía con tus brazos
un nudo de dos lazos
que me ate a tu pecho amor.

Lía con tus besos
la parte de mis sesos
que manda en mi corazón.



fotos: deviajante.blogspot.com

Sunday, November 25, 2007

LíA






http://deviajante.blogspot.com/

Sunday, October 21, 2007

El Principito y Gene Wilder

Hace muchos años, por el ´75, mi padre nos llevó a ver la película “El Principito”. Uno de los actores principales era Gene Wilder, quien con sus azules, redondos e inquietos ojos interpretaba al tímido pero curioso Zorro. Yo quedé maravillada con esta película, su música y fotografía estupendas, su cielo y su paisaje de dunas ni hablar. Siempre me acuerdo de este actor, también director y evoco con nostalgia esta película.
Hace poco vimos por DVD “El ladrón de orquídeas” con Nicolas Cage (aparte, supe que Cage es un apodo y que su segundo apellido es Coppola, sobrino del famoso director) haciendo el personaje de un patético escritor de guiones para películas, neurótico, perfeccionista, inseguro, tímido hasta el colmo, pero muy tierno. En la historia tiene un hermano gemelo (al principio creí que era su otra personalidad, algo así como disociación psicótica) Este hermano es lo opuesto: simpático, alegre, relajado, superficial, entrador con las mujeres y también exitoso como escritor de bestseller, al otro le está costando un mundo comenzar con un serio guión para una película: "El ladrón de orquídeas", lo puedo recomendar con confianza, tiene suspenso, acción, drama, humor y algo de “sexzzzual”. Pero lo curioso es que estos dos hermanitos (Nicolas Cage), lucen una cabellera crespa y colorina, al estilo de Wilder, esto, más los ojos claros y saltones de ambos, los hace parecerse un montón.
Insisto, Wilder me persigue. Hace algún tiempo se estrenó con mucha propaganda “Charly y la fábrica de chocolates” (mmmmm!), resulta que esta película es un remake de otra llamada algo así como
Willy Wonka y la fábrica de chocolates
Adivina quién es el protagonista, claro, el loquísimo de Gene Wilder! También Wilder me ha seguido con la música y algunas imágenes de “the woman in red” ¿te acuerdas de Kelly Le brock, ... saliendo del baño con su cabellos tan húmedos como sus sensuales labios? La fui a ver sola para mi cumpleaños nº 22 y esto tiene su historia: no conocía el cine y para encontrarlo tuve que caminar mucho, cruzar uno de los puente del Guadalquivir y llegar al famoso Bº de Triana, era un día gris a pesar de que mayo es primavera por esos lados. La vi sola y sola me reí a carcajadas de las caras ridículas de Wilder. Todavía recuerdo al personaje cuando cree que ya está muy cerca de cumplir su fantasía erótica...
Volviendo al “pequeño Príncipe”, la imagen que más recuerdo es cuando él corre junto al piloto, chapoteando por la laguna de un oasis. La risa del niño es cristalina como el agua de una fuente que se derrama fresca y generosa en medio del desierto.

Saturday, October 13, 2007

COLORES de ANGELmó

El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul...

cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo.




No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello...En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tontería de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver...

"No se culpe a nadie", por asociación de imágenes y recuerdos he recordado este cuento de Julio Cortazar, (recomiendo terminar su lectura).

Monday, September 24, 2007

Un paseo por la marina de Angelmó.

Me gusta pasear por la costanera de Puerto Montt y caminar hasta la caleta de Angelmó.
















En el horizonte del Seno de Reloncaví, un blanco crucero, ¿de siete pisos?...
Me cruzo con un alegre grupo, la mayoría mayores y vestidos como turistas de 1ª clase.

A medida que avanzo se va acercando la isla de Tenglo, he escuchado que ahí preparan unos sabrosos "curantos".

Ya diviso la feria artesanal de Angelmó con toda su mercadería de "chombas", mantas y alfombras de lana de oveja, pequeñas iglesias de alerce, cestos de mimbre...
uff! lo compraría todo, todo!...


El mercado también es una fiesta para los sentidos: olores, colores, formas y sabores exóticos de productos del mar.
Y a la orilla de la playa, las cocinerías construidas sobre una arquitectura de clásicos palafitos forrados con tejuelas de alerce que armonizan con el paisaje austral.
Cada vez que voy tengo la costumbre de subir al 2º piso y entrar al comedor más cercano al mar y sentir la sensación de libertad que da estar sobre las aguas de la bahía del Seno de Reloncaví.

Las cocineras salen a mi paso, acosándome con las ofertas de mariscales, curantos, cancatos... palabras, color, olor... mis sentidos no están acostumbrados a tanto estímulo, entro en el mismo local de siempre, con vista a la bahía.





"cancato de salmón"










Mientras saboreo una corvina a la plancha con papas y un buen vino, entra un músico con su guitarra a cantar el tradicional "Gorro de lana", "Corazón de escarcha", "Quiero comer curanto con chapalele, milcao, chicha ´e manzana... No puedo levantarme... He comido mucho por lo derecho ..." y sigue cantando.
Yo también he comido mucho y antes de irme le doy su propina con una sonrisa.

Lo mejor será caminar, o mejor acepto un paseo en bote que me está ofreciendo ese viejo chilote.



Lentamente nos acercarnos a la pequeña isla de Tenglo, todavía verde por un bosque de árboles nativos con alerces, mañíos, ulmo, ciruelillos, avellanos... la orillamos un rato y luego el botero hace un leve giro dejando descansar uno de los remos.






Las aguas están quietas y todo en ellas se refleja


como en las marinas de Arturo Pacheco Altamirano


botes, lanchas, pequeños barcos pesqueros,
el verde bosque de la isla
y su blanca cruz
en lo alto del cerro,
levantada para saludar al viejo Papa
en su visita por los años ochenta.


Me sorprende bruscamente un muro blanco, he perdido el paisaje, a pocos metros está el crucero, hay que mirarlo hacia arriba.

El viejo botero me dice que llegó anoche iluminando toda la bahía, y continúa enumerándome todo lo que tiene: casinos, piscinas, cancha de tenis...





Le pregunto si sabe de dónde viene,
-"este crucero viene de la Europa"-
Por un minuto nos quedamos en extraño silencio.

Otra vez el viejo deja inmóvil uno de los remos para dar la vuelta y emprender el regreso.